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Las víctimas somos las pruebas

  • hace 6 minutos
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Testimonios hay y hubo siempre. Silenciar a las víctimas es más difícil que ocultar pruebas y esconder expedientes. Y algunas voces llegan a alzarse a tiempo.


La mayoría de los sobrevivientes que denunciamos el encubrimiento sistemático del Vaticano de miles de casos de pederastia y tráfico de menores, somos las pruebas. Sin poder, sin influencia, sin plata. Con secuelas, con miedo y con certezas.


Todos los pontífices fueron encubridores. También obispos, cardenales y luego monarcas. El actual Papa también. Los antecedentes que lo confirman para Benedicto XVI (Joseph Aloisius Ratzinger) y Juan Pablo II (Karol Józef Wojtyła) son de conocimiento público y la propia Iglesia tuvo que reconocerlos. Sin necesidad de cuestionar santidades. Los testimonios que comprometen a Francisco I (Jorge Mario Bergoglio) y León XIV (Robert Francis Prevost) siguen silenciados con diferentes tácticas. Les sobran recursos y saben que siempre ganan. Lo que confirma esta investigación periodística es que el Vaticano tiene probablemente el mayor archivo de pederastas impunes del mundo.


No alcanza con que la sociedad civil reaccione ante eventos mediáticos de mayor o menor impacto. Si las autoridades penales en cada país no aceleran sus medidas y las cortes internacionales no actúan, la evidencia volverá a ser destruida, como ya ocurrió en Chile y en otros lugares del mundo.



"El Vaticano siempre ocultó y ahora también lo hace, miles de casos de pederastia clerical en los cinco continentes. Una dinámica que se mantuvo y que permanece en la actualidad en todo el mundo". Este es el enlace a la nota publicada hoy en El Pais y en Casa Macondo que nos activaron para escribir. ¿La prensa chilena dará cuenta de esta nueva ola de denuncias de v1olaci0nes a las infancias en espacios eclesiásticos?

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