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Comunicado víctimas Congregación SSCC

Con relación al comunicado de la Congregación de los SSCC emitido el día de ayer, en el que se informa que la investigación previa en contra del sacerdote Gerardo Joannon ha concluido sin haberse acreditado la verosimilitud de las denuncias formuladas por Carolina Marín en su contra, comentamos lo siguiente:


La Iglesia Católica habla de verdad, reparación y justicia respecto de una investigación encargada por la propia Congregación, es decir, se trata de una indagatoria de parte, con todas las observaciones que se pueden hacer en tanto se ha faltado al debido proceso, el que no puede estar ajeno a la iglesia Católica, más aún, cuando se trata de los hechos y delitos más graves que sanciona la comunidad y la sociedad.


En efecto, si bien se reconocen los abusos de los sacerdotes Peretiatkowicz y Prieto, se concluye, bajo una argumentación bastante débil y confusa, que el sacerdote Joannon no habría cometido ninguno de los hechos denunciados por Carolina Marín, en una investigación que hasta el día de hoy desconocemos íntegramente, pues sólo el día de ayer se le hizo llegar la resolución de las conclusiones y cuyo contenido es el mismo del comunicado, pese a las reiteradas solicitudes en tal sentido.


De esta forma, no existe la transparencia aludida por la Iglesia respecto de los procesos eclesiásticos para con las víctimas y la comunidad en general, lo que impide conocer y ponderar debidamente los testimonios y argumentos de las partes involucradas para llegar a tal conclusión.


Sin embargo, salta a la vista la debilidad de la argumentación, pues se señala que respecto del sacerdote Joannon, los hechos denunciados no coinciden con el modo y costumbres del proceder en el trabajo pastoral del ciclo básico, aludiendo, además, que a esa fecha eran otros los sacerdotes encargados de dicha función.


La pregunta, entonces, es ¿acaso el proceder para abusar de menores de edad era diferente?, o bien, ¿eran otros los sacerdotes que podrían haberlos cometidos?

La comunidad y sociedad deben saber que el sacerdote Joannon no necesitaba estar a cargo de un ciclo escolar específico para que las denuncias de Carolina Marín sean verosímiles, pues Gerardo Joannon era uno de los sacerdotes que apoyaban las actividades del colegio, e incluso oficiaba de guía espiritual de las alumnas. Así, era común y aceptado por los encargados del colegio que Joannon entrara a las salas de clases a “retirar” alumnas para confesarlas o darles guía espiritual, todo ello a vista y paciencia de los profesores, sacerdotes y monjas del colegio.


El argumento dado por la referida investigación no se sostiene por la simple lógica: Gerardo Joannon no necesitaba permiso alguno, horarios o autorización especial para circular por el colegio y, en consecuencia, haber abusado de Carolina Marín.


Además, resulta contradictorio que sí sean verosímiles dos de las tres denuncias, en circunstancias que tras haberle contado sobre los abusos sufridos por parte de Joannon al sacerdote Peretiatkowic, este último comenzara también a abusar de ella, hechos que la Iglesia sí da por verosímiles siendo ambos hechos relacionados, pues entre ambos sacerdotes existía una estrecha relación y los abusos fueron perpetrados por uno y luego por el otro sacerdote.


Lo propio ocurre con las denuncias formuladas por Felipe Vial, en cuanto a la falta al debido proceso, pues en su caso durante la investigación no le fueron tomadas declaraciones de sus testigos, que eran al menos 6 personas.


¿Cómo puede arribarse a la conclusión de que respecto del seminarista Alex Vigueras tampoco se pudo acreditar que encubrió los actos del sacerdote Prieto, si ni siquiera se les tomó declaración a los testigos?


Es evidente la falta de credibilidad de dicha investigación preliminar, pues curiosamente se reconocen los abusos de dos sacerdotes - uno fallecido y el otro aparentemente delicado de salud - y precisamente respecto de aquel que sí estaría en condiciones de enfrentar la justicia, sea canónica y/o civil, bajo una débil argumentación termine siendo exonerado de responsabilidad.


Por lo demás, las propias víctimas tomaron contacto con la comisión que investiga este tipo de denuncias, liderada por el Arzobispo de Malta Charles Scicluna, denunciando directamente los hechos el día 11 de septiembre de 2019.


Con el comunicado en cuestión, el mensaje de la Iglesia Católica respecto de Carolina Marín hacia la comunidad y opinión pública es que ella miente, o sólo en su mente habría sufrido los abusos cometidos por el sacerdote Gerardo Joannon, lo que evidentemente no es así, ya que nadie puede inventar una historia de abusos con tanto detalle, con todo el dolor que aquello significa y, reiteramos, no tiene sentido creerle respecto de los otros dos sacerdotes y no respecto de Gerardo Joannon.


Finalmente, invitamos a la ciudadanía y opinión pública a observar estos hechos con objetividad y detención, pues en tiempos en que nuestro país ha despertado la atención de las autoridades de todo orden, demandando precisamente dignidad y el cese de toda clase de abusos, se permita que la Iglesia Católica continúe abusando de las víctimas, a través de investigaciones y declaraciones públicas sesgadas, bajo un aparente manto de apoyo y asistencia a sus propias víctimas.


Ellas continuarán luchando, en todos los frentes e instancias, por alcanzar verdad, justicia y reparación, cuya contraparte sigue siendo una de las instituciones más poderosas de nuestra sociedad en las esferas de la élite chilena, pues tras el 18 de octubre de 2019 dejó de ser una institución relevante como un interlocutor válido en los conflictos y alcanzar la necesaria paz social que Chile tanto necesita.


Bárbara Salinas (abogada), Carolina Marín y Felipe Vial.


Santiago, 31 de diciembre del 2019

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